Sobre la dificultad de perdonar(nos)
Dra Mirta Noemí Cohen


Hay un libro en la Biblia dedicado enteramente al perdón, es el libro de Jonás que se lee el día del perdón. Este libro de sólo 4 capítulos figura entre los últimos de la Biblia y tiene como característica ser una narración de lo que le sucedió a Jonás, narrado por un tercero que lo tomó como ejemplo de enseñanza. A Jonás le cuesta perdonar.
El objetivo claro del autor, parecería ser que siempre es posible conseguir el perdón si hay arrepentimiento. Nosotros vemos en el texto como el hombre puede huir de los demás, pero le es imposible hacerlo de su conciencia, su dios o sus creencias. El libro consta de 4 capítulos: En el primero, Jonás recibe la orden divina de ir a prevenir a los hombres de Ninve, por su maldad, si ellos persisten en ella la ciudad será destruida. Jonás, que no quiere aceptar la profecía, en vez de ir hacia esa ciudad, se embarca en una nave que va en sentido contrario. Se desata una gran tormenta en alta mar y él entiende que es por su culpa, pide que lo arrojen al mar para que las aguas se calmen y, como es de prever, se detiene la tormenta.
En el segundo capítulo, Jonás, ya en el mar, es tragado por un gran pez, que lo deposita en la tierra, justo en el lugar donde tenía que ir a predicar, Ninve.
En el tercer capítulo, los hombres de Ninve escuchan a Jonás, se arrepienten de sus hechos, Dios se apiada de ellos, y los perdona. Capítulo cuarto, sorpresa! Ante el arrepentimiento de la gente se produce el perdón divino pero...Jonás se entristece, y se va al desierto solo, porque su misión terminó, Ninve no fue destruida y teme ser ridiculizado por el pueblo. En el desierto se sienta debajo de una higuera, pero en un día, la misma se seca. Se queja a Dios por esta situación, se deprime y quiere morir, quería a su higuera, era lo único que tenía. Allí se le aparece Dios y le dice (1) “ Te entristeces porque se seca la higuera, que apenas conoces, y pretendes que yo me deshaga de un pueblo lleno de chicos y animales inocentes, que sufrirían si lo hago desaparecer” Es interesante ver aquí como Jonás pretende la destrucción de Ninve sólo porque él dijo que iban a ser castigados. Necesitaría del cumplimiento de su profecía y no el perdón, porque se dudaría de su credibilidad. Como Ninve no es destruida, se aleja de la ciudad y se va a refugiar debajo de la higuera, siente vergüenza de la mirada de los otros, porque aquello que predijo no se cumplió. La vergüenza que siente por haber quedado expuesto y sin poder, le generaría luego su auto exclusión. El venía para profetizar el fin, no para compartir la vida con ellos. Por eso, se recluye odia y se odia. Evidentemente Jonás no creía en el perdón, en el arrepentimiento ni en la justicia y estamos recién en los tiempos bíblicos.
¿Cuándo surge la ley? Es harto sabido que la ley se instaura en la sociedad para poner coto al incesto y propulsar la apertura a la exogamia, lo diferente. La ley representada en el mito bíblico por los diez mandamientos que recibió Moisés en el Sinai instauró un orden en el universo y dio lugar a que sea escuchada la ley del padre. Un padre que no podía ser ni excesivamente bueno ni cruel y gozador como el padre de la horda primitiva sugerido por Freud. La mayoría de los autores que hablan sobre el tema coinciden en la necesidad del hombre de un Amo, maestro o ser superior a quién se pueda acatar y atacar. Hobbes(2)en el Leviatán habla de la necesidad de buscar un poder capaz de atemorizarlos a todos, Kant dice que el hombre es un animal que necesita de un señor y Primo Levy en un diálogo con Camon dice que(3) : “La instauración automática y fatal de una jerarquía entre las víctimas es un hecho sobre el que no se ha razonado lo suficiente”. Siempre nos encontramos con una constante, hace falta que haya una ley y que exista alguien que la administre.
Si se compara el código legal civil y criminal de las sagradas escrituras con los códigos babilonio asirio e hitita, cabe inferir que el sistema legal de la Biblia se construyó sobre los cimientos de una tradición que tenía millares de años cuando se inició la legislación de Moisés. Así, los preceptos bíblicos fueron enmiendas o modificaciones de tradiciones ya existentes (4). Queda claro que no se puede fundar una estructura sin un líder, sin un padre. Hace falta alguien que organice a la fratría y que encarne la autoridad. No hay posibilidad que no haya autoridad. Igualmente esta autoridad nunca es absoluta ya que descansa sobre otras personas que la sostienen.
En el capítulo 19 del libro de Números está escrito que, cuando llegaron al desierto de Sinaí acamparon allí, al lado de la montaña y Moisés subió y escucho la voz de Dios que le dijo: “ya viste lo que les hice a los egipcios, a ustedes los cargaré sobre las alas de águilas y los traeré hacia mí si pactan conmigo.” Moisés fue y llamó a los ancianos del pueblo y les comentó lo que escuchó y ellos aceptaron hacer todo lo que Dios ordenara, esto quiere decir que aún Moisés, que fue aceptado como máxima autoridad para el pueblo, consultaba con un consejo de ancianos. Luego continúa “Y Dios vino a Moisés en un espesa nube y le dijo a Moisés que se purifique él y el pueblo porque al tercer día iba a aparecer Dios en la montaña. Pero nadie, salvo Moisés, se podía acercar a la montaña porque sino moriría. Y al tercer día, cuando la nube se posó en el monte, tocaron el shofar y salió Moisés con el pueblo para recibir a Dios, y toda la montaña estaba envuelta en una nube de donde bajó fuego y subió un humo espeso. Todo el pueblo estaba muy atemorizado. Bajó Dios (la nube) y llamó a Moisés. Él subió a la montaña. Todos se habían purificado para encontrarse con Dios pero Moisés les dijo que sólo podía subir él, porque si otro se acercaba moriría. Entonces subió él con Aarón, su hermano. El capítulo 20 de Números nos cuenta cómo recibió Moisés los diez mandamientos. Todo el pueblo estaba allí y escuchó el shofar y vio el humo de la montaña de lejos. Mientras que la montaña estuvo con esa nube el pueblo se mantuvo alejado. Evidentemente Moisés se acercó solo a la nube y al fuego que simbolizaban la divinidad y sólo él escuchó la voz de Dios pero los ancianos y el resto del pueblo había depositado en él la confianza de la conducción, la autoridad.
Es en este contexto que surge el individuo llamado a ocupar el lugar de ley teniendo en claro que él no es LA LEY sino que sólo la representa. Para el judaísmo la Biblia es la ley escrita por excelencia pero también hay una ley oral que habría servido de base a la ley escrita y que no desapareció. Cuando se escribió la Biblia se omitieron detalles que sobrevivieron como ley oral pero que con el tiempo y ante la dispersión del pueblo judío se compendiaron en la Mishná. Antes de que Moisés escriba la ley, ya existía una ley que era oral. Cuando Moisés hizo las escrituras omitió muchas cosas que fueron transmitidas oralmente y que después fueron compendiadas en lo que se llamó Mishná y Talmud. El Talmud no es una obra escrita de una vez, sino una recopilación de toda la jurisprudencia hebrea. El Talmud de Jerusalén se terminó en el año 230 de la Era cristiana, y el de Babilonia en el año 367, por eso es mas rico, vasto y consultado. El Talmud surgió como una necesidad de ser compendiado a partir de la diáspora.
Lo expresado arriba da cuenta de que no es suficiente que exista un libro de leyes como la Torá o el Talmud, sino jueces ecuánimes y sabios que sepan leer e interpretar las leyes. Históricamente en Israel cualquier persona tenía acceso al estudio de las leyes y podía formar parte de los tribunales. Cada ciudad tenía un tribunal ordinario, formado por tres miembros. Dos elegidos por los litigantes y un tercero elegido por ambos. Cuando las cosas se complicaban, se consultaba al pequeño consejo de ancianos. Eran en total 23 personas, cada población que tenía más de 120 familias debía tener su Consejo de Ancianos. El gran Sanedrín era la autoridad máxima judicial, donde se interpretaba la ley civil y penal. Lo constituían 23 sabios que ocupaban sus asientos en una mesa semi-circular. Si había que declarar inocente a una persona y había 12 en contra y 11 a favor de la pena, traían más jueces, porque para la condena, era necesaria una mayoría de dos. El Sanedrín completo llegaba a contar con 71 miembros. Tenía que haber jueces que supieran distintos idiomas y oficios. También tenían que pertenecer a distintas castas y clases sociales. Tenían que estar informados en medicina, astronomía, geografía, física, matemáticas, filosofía etc. para que no requiriesen en ningún caso asesoramiento de peritos. Se reunían dos veces por semana, y trabajaban ad honorem. Eran elegidos por los habitantes de cada localidad entre los vecinos, por ser los mas sabios y moderados. Tenían que ser padres de familia, porque se creía que sus corazones eran más asequibles a la misericordia. Y debían tener edad madura, ni muy viejos ni muy jóvenes. Debían conocer las lenguas extranjeras para hablar con los acusados sin intérprete. Después de la destrucción del templo de Israel, no tenían derecho de condenar a muerte.
El tratado de Yomá (85a-85b) dice que “las faltas del hombre para con Dios son perdonadas el día del perdón pero, las faltas del hombre con el hombre no le son perdonadas a menos que, previamente, no haya aplacado al otro. Son innumerables los textos del Talmud que se refieren al tema del perdón y el arrepentimiento. Esto quiere decir que se llevan cuentas diferentes. El día del Perdón es el día que los hombres saldan sus cuentas con su conciencia y con lo absoluto. Pero, no sucede lo mismo en las ofensas con el prójimo, para que haya perdón el culpable debe pedirlo al prójimo. Para que haya perdón tiene que haber voluntad del ofendido y conciencia del ofensor. Se puede perdonar a un ignorante pero es difícil perdonar a uno que conoce la ley. El profesor Emmanuel Levinas que solía abrir los Coloquios de Intelectuales Judíos en Francia dijo en uno de esos encuentros que la justicia tiene que estar imbuida de bondad, y que eso en hebreo se traduce como rahmanut, piedad. Como somos conocedores del idioma también sabemos que la raíz de la palabra rahmanut es rehem que quiere decir entrañas, y útero, lo cual nos llevaría a tratar a los otros como si fueran parte de nosotros mismos. Es allí donde nos preguntamos ¿Qué podemos hacer para conseguir tener una justicia honesta y bondadosa en quien confiarnos y descansar? Pensamos que sería importante encontrar primero representantes auténticamente representativos de nuestra comunidad, la judía y la argentina juntas, ya que no creemos que se pueda hablar de una sin la otra, y luego apuntalar sostener y controlar al poder judicial que tanto apoyo necesita. Por último quiero recordar que cuando se destruyó el segundo templo fue abolida la pena de muerte y en su lugar apareció el “caret”, que era la exterminación legal infligida por Dios y el “jerem” que es la excomulgación de los judíos cuando hubiere trasgresión de las leyes fundamentales. Pensamos que el jerem es una figura interesante para tomar en cuenta con aquellos sujetos que no merecen pertenecer a la sociedad de los hombres honestos y libres...a nuestra sociedad.
Hay una leyenda que cuenta que en la ciudad de Malkitzedek, el rey justo, había peste y pensaban que la única forma de pararla era con sacrificios humanos. Por lo tanto, los dirigentes de la ciudad pensaron en ofrecer a sus primogénitos en sacrificio para aplacar la ira divina. Sólo Malkitzedek ofreció un animal porque dijo que si él había pecado su hijo también y que no podía ofrendar algo impuro a Dios. Cuenta la leyenda que, cuando las ofrendas estuvieron preparadas, sólo, la ofrenda de Malkitzedek, se prendió y ésta se consumió entera. Creemos por último que no hay ningún dios esperando sacrificios humanos en ninguna parte para perdonarnos, sólo se nos exige un poco de piedad.

(1) La traducción es nuestra. El libro de Jonás, se lee el día del Perdón
(2) Hobbes,Leviatan
(3)F.Camon, Primo Levy en diálogo con Ferdinando Camon , Madrid, Anaya y Mario Muchnik, 1996.
(4)Goldstein,A, Derecho hebreo.

Dra Mirta Noemí Cohen psicoanalista, miembro didacta APA.

stein@datamarkets.com.ar



 

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